"En un mundo de cambios, los aprendices heredarán la tierra, mientras que los eruditos se encontrarán perfectamente preparados para un mundo que ya no existe". - Eric Hoffer , filósofo moral y social estadounidense
En los viejos tiempos (la segunda mitad del siglo XX), “saber” lo era todo. Se instó a la gente a alcanzar niveles de educación superiores a los que eran ya socialmente aceptados. ¿Por qué? Porque se consideraba que una educación sólida era la clave para una vida exitosa. Entonces, la gente regresó a las escuelas en masa, compraron muchos libros y se educaron para dedicarse a carreras satisfactorias. Y luego sucedió algo curioso. La deserción universitaria comenzó a transformar el mundo empresarial.
Según un estudio reciente realizado por Third Way, según se presenta en Forbes, la mitad de las universidades de EUA en 2018 dejaron a sus estudiantes ganando menos de $28,000 al año. La creciente presión ejercida sobre los estudiantes de preparatoria para que asistan a universidades, junto con el aumento de los costos de matrícula, ha creado la idea de que la deuda estudiantil es simplemente inevitable, siempre que haya un título universitario en la mira. La verdad es que la experiencia y las habilidades tienen más peso que una hoja de papel que dice que estudiaste teorías sobre la experiencia y las habilidades.
En 1975, Bill Gates dejó Harvard para fundar Microsoft. Steve Jobs desertó para iniciar Apple. Michael Dell fundó su empresa cuando aún estaba en la escuela. Larry Ellison de Oracle, Mark Zuckerberg de Facebook: ambos desertores universitarios. Con suficiente respaldo financiero, casi cualquier persona puede convertirse en empresario. Sin embargo, para convertirte en un visionario, debes tener habilidades de ventas y liderazgo, encontrar formas de instruirte constantemente a ti mismo y a los demás, y lo más importante, nunca dejar de soñar.
La historia tampoco se limita a los visionarios tecnológicos. Piense en el expresidente Abraham Lincoln, el actor Brad Pitt, la cantante Adele, el emprendedor Walt Disney o el empresario Dhirubhai Ambani. Todos ellos innovadores exitosos que nunca obtuvieron un título universitario. Incluso Oprah Winfrey dejó la escuela para concentrarse en una carrera en los medios, y ahora tiene un valor estimado de $2.7 mil millones.
El punto no es que puedas tener éxito a pesar de que carezcas de un título. Los visionarios con títulos también hacen grandes cosas. Por supuesto que puedes tener éxito, siempre y cuando nunca dejes de aprender e imaginar lo que podría ser, al igual que estos innovadores exitosos. El truco es acercarse al mundo con una mente abierta, y no sólo con lo que aprendiste en un entorno escolar. Siempre ha habido caminos alternativos hacia el éxito; se trata de cómo defines tu enfoque para el desarrollo profesional y el aprendizaje continuo.
La única constante en la vida es el cambio. El mundo que conocemos hoy será diferente la próxima semana, el próximo mes y más todavía el próximo año. Incluso puede ser diferente esta tarde. Nunca puedes predecir el futuro, sólo puedes imaginarlo.
La imaginación está basada en la libertad de pensamiento, pero la capacidad de pensar está basada en la educación. El valor de la educación no es la capacidad de decir: “¡Eso! Aprendí ese hecho y pasé la prueba". El valor de la educación radica en enseñar a las personas cómo pensar, analizar e investigar, para que la persona pueda crecer, adaptarse e innovar a medida que cambia el mundo a su alrededor. Se trata de ser adaptables y estar dispuestos a aceptar nuevas realidades.
El mundo nos facilita dejar de aprender. Las personas pueden sumergirse en las redes sociales, los juegos en línea y los reality shows de la televisión olvidándose de que existe gran literatura, arte y música, o que se inventan nuevos productos y soluciones increíbles todos los días, y tendremos que aprender cómo navegar por esos nuevos campos de juego o arriesgarnos a convertirnos en dinosaurios proverbiales. Aunque todavía no sea necesario reinventar la rueda o repensar ciertos productos que han resistido la innovación por completo, la reinvención es un pilar fundamental para la innovación.
No te equivoques. Hay muchos caminos diferentes hacia la innovación. No obstante, se logra mejor con un fundamento establecido de aprendizaje y la voluntad de explorar las facetas de la reinvención. Parte de ese fundamento se presenta en la forma de educación superior, pero gran parte se presenta fuera de esas paredes cubiertas de hiedra. El éxito llega a quienes toman lo que aprendieron en la escuela, le agregan unas gotas de imaginación, un poco de aprendizaje permanente y una pizca de experiencia para llegar a algo completamente nuevo. Ésa es una receta para el éxito que todos podemos usar, a cualquier edad y en cualquier industria.